Un día de Atención Plena + 7 razones para estar consciente

Con todo lo que ha pasado y todo lo que he trabajado para estar bien, desde la endometriosis, 4 cirugías, infertilidad, bulimia, divorcio, fallecimiento de mi papá, crisis económica, espondilolitesis degenerativa y espondilitis anquilosante (EA), recaída en bulimia... he aprendido más que nunca que necesito reducir el ritmo y ser más consciente del momento presente, al mismo tiempo que reconozco y acepto mis sentimientos, pensamientos y los que me rodean.


La atención plena diaria no se trata de sentarse en el interior a meditar. Elijo tomarme un tiempo en mis caminatas diarias para ejercitar esta práctica básica pero esencial de Mindfulness. Tengo varias actividades o varios tipos de meditación. La yoga, la natación, cuando me baño, al escribir, al cocinar, al leer, cuando hago tai chi y cuando camino.


Son como pequeñas terapias y las llamo: Mindful Walking, Mindful Reading, Mindful Yoga, etc.


Y a la que más le estoy tomando amor, por fácil y porque me encanta, es mis sesiones de Mindful Walking, creo que practicando la atención plena de esta manera particular, me conecto más con mi cuerpo, así como con la naturaleza y quienes me rodean.


La semana pasada capturé algunos momentos de nuestro día; caminando por las calles de mi colonia, mientras se ponía el sol. Fue el momento perfecto para reflexionar sobre nuestro día, relajarnos entre nosotros y disfrutar del momento, Emma (mi perrita), Fede y yo.


7 razones para ser consciente


Mi sesión de Mindful Walking la practico al aire libre, en el lugar donde me siento más a gusto, es lo que realmente me ha ayudado y lo que me ha permitido encontrar una conexión más profunda conmigo misma y el mundo que me rodea.


Estar


La mayoría de los días, camino con Fede y nuestro perrita; nuestros paseos no son particularmente tranquilos, sin embargo, todavía practico la atención plena con la misma eficacia que si estuviera sentada en el interior en silencio. De hecho, descubro que mientras camino y me vuelvo cada vez más consciente, mi mente se vuelve más tranquila.


Salir de mi cabeza


Sentada en el interior, a menudo me siento atrapada en una niebla mental por lo que, llueva o truene, me encontrarás al aire libre.


No es hasta que salgo a dar un largo paseo por el parque o las calles de mi colonia, que salgo del ciclo perpetuo de pensamientos en mi cabeza.


Es tan simple como cambiar el escenario que me rodea que me hace cambiar mi enfoque.


Conectar con el medio ambiente


Puedo estar conversando con Fede, o llamando a Emma, sin embargo, hay una conciencia profunda que va más allá de caminar y hablar.


Elijo concentrarme en mi respiración, el mundo natural que me rodea, y es en ese momento, con personas o sola, que estoy realmente presente, consciente y absorbiendo el entorno.


Comunicar


Caminar con los demás ofrece un tiempo para comunicarse y reflexionar con ellos también.


Fede y yo a menudo nos detenemos solo para asimilar las cosas. Hablaremos sobre lo que podemos ver, oler y escuchar. Tener su perspectiva también me brinda otro punto de vista. A menudo señala algo más que ni siquiera me he tomado el tiempo de notar.


Conócete a ti mismo


Desde mi rehabilitación de bulimia, tengo un nuevo respeto por mí misma y mi cuerpo.


Con atención plena, he establecido una conexión más profunda entre mi mente y mi cuerpo. Esto me ha ayudado a abrazar mi cuerpo mientras hago mi caminata diaria.


Las sesiones semanales de tai chi, yoga y las caminatas conscientes también me han hecho más consciente de mi postura y equilibrio y, con cada paso que doy, siento que obtengo una mejor comprensión y conciencia de quién soy realmente.


Desacelerar


Andar corriendo y acelerada era parte de mi rutina diaria; salir a caminar y ser realmente consciente de cada paso hizo que me volviera más consciente de mí misma.


No hay razón para correr, disfrutar cada momento y recordar que no se trata ni debe tratarse de lo rápido que vas o de llegar a un destino, se trata de lo profundo que sientes y lo consciente que te vuelves.


Atención plena diaria


La atención plena es una práctica; es una habilidad que se desarrolla durante un largo período de tiempo. Sin embargo, cuanto más practicas, más se vuelve parte de ti.


Es este uso de la atención plena lo que permite que tu práctica se extienda a cada área de tu vida, enfocándote en los momentos más simples y pequeños y brindándote una conciencia mucho más profunda.



Desde que adopté la atención plena en mis caminatas diarias, pude practicar con más regularidad, sin presión y gradualmente, hasta que se convirtió en parte de todo lo que hago.







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