No estoy cansada

Pero eso no siempre fue así. Tomaba una siesta 1 hora diaria por la tarde, me costaba trabajo levantarme de la cama y no hacía ejercicio seguido porque siempre estaba agotada.

He estado cansada de tanto trabajar, he estado cansada de tomar más café de lo que tomo para mantenerme despierta. No estaba en mi mejor momento la mayor parte del tiempo.

Estaba en un ciclo de “des-cuidarme” con vino tinto y pizza, y “comiendo perfecto” con hummus y salmas. Podía desvelarme los fines de semana y algunos días entre semana para hacerme sentir mejor acerca de estar siempre ocupada. Siempre estuve buscando el “algún día” cuando las cosas estén menos ocupadas. Menos estudios, menos trabajo, menos algo.

Pero adivina qué. Me ocupé más, no menos. Cada que terminaba algo, empezaba otras dos. Me estaba “quemando”(agotando) tan fácilmente, y sentía que tenía que empezar a rechazar oportunidades que seguían llegando.

No fue fácil, pero le di vueltas y vueltas a la cabeza. Mi tolerancia a sentirme mal se hizo muy baja. Dejé de tomar tanto vino y tanto café, empecé a hacer meditación todos los días, a caminar al aire libre. Y empecé a ponerme como prioridad.

Rechacé proyectos, renuncié a otros y simplemente me quedé con lo que puedo hacer sin estresarme y sin quemarme, sin agotarme y sin perder mi salud.

Lo gracioso es: No lo sufrí. Yo estoy bien. Mi trabajo explota.

Nada malo pasó al ponerme a mi misma primero. La única consecuencia es que no estoy cansada.


Quiero saber sobre ti, ¿cómo te cuidas, cómo manejas el estrés, eres de las personas a las que les gusta estar siempre ocupada y haciendo algo? ¿Te desvelas?



 

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