• hola878

Alimentación Emocional

Toda mi vida hasta hace solo algunos meses, he deseado bajar de peso. Toda mi vida corría alrededor del peso. Toda mi vida, desde que tengo uso de razón he estado a dieta, esto ya se los había comentado, pero no les he dicho, y creo que a nadie se lo había dicho antes, es que yo soy una comedora compulsiva.

Si voy de viaje, si estoy triste, si me siento sola, si estoy enojada, si no tengo trabajo, si estoy aburrida, si tengo trabajo, si estoy enferma, si esto o aquello, siempre siempre comía por alguna de estas razones.

Comer involucrando a los sentimientos o a la manera en que me siento es un desorden alimenticio. Siempre estaba pensando qué iba a comer en las próximas dos horas.

Esta era mi forma de «vivir»:

Me levantaba, iba a la cocina a buscar qué desayunar, tenía que ser algo dulce y sustancioso, algo que me llenara y me hiciera sentir satisfecha, porque me conozco, al ratito voy a querer algo y mejor estar llena para «no comer».

A media mañana, como a eso de las 11 ya tenía «hambre» (yo creía que era hambre, pero en realidad era ansiedad). Así es que me buscaba qué comer, y me encontraba con una tiendita y compraba capuchino (Sumamente endulzado) y unas barritas. El capuchino era de ley todos los días, me encantaba!!

Después a las 2 pues ya es hora de comer, así es que comía, carne, tortillas o tostadas, arroz, pasta, o lo que fuera, y por lo general pedía a domicilio, porque yo no cocino, la flojera de hacer de comer para mí sola es demasiada, así es que pedía sushis o pizza o baguettes, por lo general sushi, y comía bien comida, por eso de que en la tarde me de la ansiedad.

A media tarde, sí… me ganaba la ansiedad, de hecho siempre aproximadamente a las 5 o 6 de la tarde, me da una ansiedad terrible, así es que tengo que comer algo, por lo general dulce, o primero algo salado y luego algo dulce, si no había algo en mi casa que comer, iba a una pastelería a comprarme una rebanada de pastel (enorme, porque así las sirven) y me la comía toda, o iba al Dairy Queen a comprarme una nieve de chocolate, big size, de hecho este era mi postre favorito.

En la noche tenía que comer algo dulce otra vez, por lo general un cereal (Corn Pops, Fruit Loops, Choco crispies, y si me quería ver más «sana» o menos engordativa, Special K, todos con leche light por su puesto).

Después dormía.

Obvio mi colitis y gastritis crónica seguía empeorando, mi endometriosis empeorando, mis espinillas y úlceras, empeorando, tenía insomnio, obviamente, y mi depresión cada vez más fuerte.

Esto era todos los días de mi vida, hasta hace unos meses que decidí ponerle fin a este círculo vicioso que parecía no tener fin.

Pero, lejos de tener una pésima alimentación, el fondo de todo esto, es que yo comía por algo emocional, por algo que me estaba pasando. ¿Y qué me pasaba? ¡TODO! Estaba enferma, estaba fea, estaba gorda, estaba deforme y nadie me quiere, no tengo trabajo, no quiero trabajar, nada me agrada, no tengo dinero, y otra vez… nadie me quiere y a nadie le gusto.

Mi esposo se iba de viaje, estaba sola y yo sentía que me abandonaba y por desquitarme comía. Discutía por algo con mi esposo y comía y fumaba. Mis amigas no me llamaban y comía y fumaba. Estaba enferma y es una enfermedad que no tiene cura, y ¿qué creen? Exacto, ¡comía! En lugar de ayudarme a comer sanamente para corregir mi problema de salud, me castigaba y comía más.

Yo me veía gorda, me sentía gorda y mi piel y mi cara se estaba deformando porque a parte de las hormonas, el medio ambiente y demás, lo estaba atacando con la manera en que comía. Y al verme tan gorda y tan fea, me deprimía y yo quería adelgazar pero me castigaba comiendo más cosas que no debía comer. Por supuesto que todo lo hacía inconscientemente, yo no pensaba en hacerme daño a propósito, solo sentía como me sentía y comía y fumaba.

La gente, mi familia sobre todo, me decía que estaba pasada de peso, que me salían espinillas (que no sólo eran espinillas, sino que me salían unas úlceras espantosas en la cara), que me cuidara más, que fuera con x o y Doctor, y fui a todos lados, con todos los doctores, con todas las nutriólogos y ninguno me ayudó. Yo seguía igual o peor. Y mientras más me decían que estaba gorda, más comía. Cuando tenía 22 años, pesaba 58 kilos, estaba físicamente muy delgada, y yo me sentía la gorda de gordas. Anteriormente, cuando tenía como 18, sufrí de sobrepeso (otra vez) y me puse a dieta muy estrictamente y bajé hasta llegar a 58 kilos. Me mantuve así hasta los 22. Después empecé a subir de peso poco a poco, al principio no se notaba tanto. Hasta que llegué a pesar 79 kilos. Ese ha sido mi más alto peso y eso fue hace a penas año y medio.


Foto: Propia

Fui con un Psicólogo que me ayudó bastante con mi autoestima, a encontrarme a mí misma y con lo que realmente me gusta y me apas iona, a quererme a mí misma… uf, creo que ya voy a llorar jajaja… Hasta que me topé con Integrative Nutrition, mi escuela y empecé a estudiar esta maravillosa carrera de Health Coaching y me cambió la vida. No sólo he logrado bajar de peso, sino que emocionalmente estoy muy bien. Ya no pienso en comer (tanto jajaja porque me encanta comer), Si me levanto a desayunar, pero no estoy pensando en mi próxima comida, si tengo hambre, pero verdadera hambre, como, sino no. Puedo pasar perfectamente toda la mañana sin comer nada (solo el desayuno) y esperar hasta la hora de la comida y no estar pensando en comida, en la tarde también puedo hacerlo, y como en las tardes estoy haciendo ejercicio, no tengo tiempo de pensar en comer y ni hambre tengo, hasta que termino de hacer ejercicio, me baño y ceno. Estoy comiendo puras cosas saludables, y solo los fines de semana «me permito» comer algo fuera de lo normal, algún pecadillo, pero hasta esos pecaditos ya los sé elegir sanos, jajaja… así es que como sin culpas.

Si estoy aburrida, sola, triste, etc., me pongo a estudiar o a leer, no salto a la cocina o a la pastelería como lo hacía antes. Dejé de fumar, ya no tomo refrescos, como sano, me siento muy bien y creo que por fin en muchos años, me siento bien conmigo misma. Y como me quiero mucho, porque sí me quiero, me cuido.

Así es que ahora yo les pregunto:

Ustedes por qué comen? Mi maestra Geneen Roth dice que uno come porque tiene sentimientos por lo general de tristeza, de enojo, ansiedad, estrés, etc., Comes porque ese mal sentimiento es el que habla, pero ¿qué pasaría si el amor te hablara? ¿Qué te diría? ¿Cómo sería tu relación con la comida si el amor te hablara? No creo que te diga, ve y come papitas, pastelitos, nieve, etc… yo creo que te diría otras cosas.

Si te sientes identificada (o) con mi historia, te invito a que vayas con un especialista y atiendas esa emoción. ¡Si yo pude, tu puedes!

Te mando un abrazo con todo mi cariño y te deseo paz, luz y amor,

Vero Villalobos Helth Coach

email: verovillalobos@me.com

Facebook: Vero Villalobos Health Coach

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